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Los motivos por los que no debes tener miedo a los errores

Cometer errores es algo que forma parte de nuestra vida y es también una característica propia del ser humano. Es una circunstancia imposible de evitar y es incluso saludable de transitar. Pero a ninguno de nosotros nos gusta equivocarnos, ¿No es cierto? Pues claro que no, no es algo divertido o placentero, sobre todo cuando recaemos en los mismos errores una y otra vez. Nos da miedo equivocarnos pero en este artículo te contaremos por qué no vale la pena hacerlo. 

¿Por qué no hay que temerle a la equivocación?

Existen grandes motivos por los cuales no debes tenerle miedo a equivocarte, aunque te parezca extraño y algo incómodo tal vez de que te suceda pero te revelaremos esto ya mismo: Equivocarse es sano, forma parte de nuestra naturaleza como humanos y nos hace mejores personas. ¿Por qué? Porque es parte de la vida, porque necesitamos pasar por lugares complicados que nos generen dudas, que nos pongan en situaciones críticas, que nos de inseguridad, que nos planteen conflictos existenciales. Equivocarse es pasar por un sinfín de desorden, de caos, de inestabilidad y de crisis. Las crisis son necesarias para crecer. Es por esto que no tienes que temerle a la posibilidad de cometer errores pues esto te hará conocerte a ti mismo. Equivocarte te abrirá infinitas puertas a reflexionar, a evaluar, a mirar, a proyectar, a penar… Equivocarte te hará sobre todas las cosas aprender. Y una vez que aprendas lo que tengas que aprender en ese momento particular de tu vida y en esa circunstancia, serás más fuerte, más inteligente, más experimentado, más astuto y por sobre todo estarás mucho más vivo que antes de hacerlo.

El aprendizaje que conlleva equivocarse es tan grande e incluso a veces inabarcable pues ni uno mismo puede medir aquellas cosas que nos produce tal momento. Principalmente equivocarte te hará aprender a aceptar, es decir, la primer instancia a la cual te enfrentarás luego de cometer un error es aceptar que lo cometiste. Esto a veces puede ser difícil pues implica un gran esfuerzo de despegarse del propio ego, aceptar que uno hizo algo mal no es agradable y requiere de ubicar a nuestro autoestima y orgullo a un lado y afrontar los hechos que tenemos frente. Este primer aprendizaje ya es grandioso para nosotros como individuos porque nos hará mejorar como personas y esto se convierte en otro de los motivos por los cuales no debes temerle a equivocarte. Cometer errores nos hace mejores pues implica tener una vivencia más, ser más experimentados, haber pasado por un lugar por el que antes no habíamos pasado y haber adquirido un saber y un reconocimiento nuevo. Esto implica que podamos evitar en una siguiente aproximación no volver a hacerlo o más bien descartar una posibilidad más a cerca de cómo no encarar tal asunto.

La equivocación es una oportunidad

Un motivo más para no temerle a las equivocaciones tiene que ver con la responsabilidad y la fortaleza que necesitan los hechos por parte nuestra. Cometer un error además de necesitar que lo aceptemos también necesita que nos hagamos cargo. Es decir, tomar conciencia de lo que hicimos mal o de lo que no hicimos -que se transformó en un inevitable error- requiere que pensemos en ello y que tomemos cartas en el asunto. Esto nos da el aprendizaje de una herramienta que es fundamental para la vida y tiene que ver con la responsabilidad. Cada uno tiene que responder por sus errores y esto nos hace fuertes, nos hace capaces, nos hace recuperar ese ego y elevar nuestra autoestima porque nos da la posibilidad de arreglar el error, nos da la posibilidad de aminorar la carga, de recuperar lo perdido, de hacer más suave el daño y de poder salir adelante.

Y esto nos lleva a otro hermoso motivo por el cual es saludable no temerle a las equivocaciones es porque puedes aprender a valorar. Muchas veces nos encontramos en circunstancias en las que tenemos ciertas cosas o estamos rodeados de ciertas personas o estamos en un contexto favorable y no lo notamos o no lo valoramos lo suficiente. Esto suele darse a menudo en nuestra cotidianidad y cometer un error viene a hacernos una pausa en todo ello. Equivocarse pues implica como hemos dicho observar, aceptar, hacerse cargo de la situación y valorar los hechos. En esta última etapa aprendemos a valorar nuestra vida y todo lo que solemos disfrutar -e incluso a veces naturalizar- de ella. Esto es otra herramienta maravillosa que nos llevará a ser mejores personas y a tener en cuenta que equivocarse es humano, incluso es saludable y es grandioso para nuestra existencia porque nos dará mucho para procesar y para crecer. Así que ya sabes, no tengas miedo de equivocarte porque puede darte mucho más de lo que crees esa pequeña o gran equivocación. Confía en ti mismo. 

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