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La respuesta más inteligente a los comentarios desubicados y negativos

En algunos momentos de la vida nos enfrentamos a situaciones desagradables. Estas pueden tener que ver con opiniones de otras personas hacia cómo somos, lo que hacemos o cómo lo hacemos. La realidad es que cada uno es de la manera que quiere y puede ser y no siempre esto le agradará a las personas. Pero en este caso, ¿nos tiene que afectar? Pues es una posibilidad, sí. Pero en esta posibilidad solo nos veremos afectados, angustiados y sin nada por hacer al respecto. En cambio, nuestra otra posibilidad es llenarnos de herramientas para que estas cosas no nos afecten, las superemos e incluso nos hagan crecer y ser mejores personas. ¿Cómo? Te lo contaremos en este artículo.

¿Cómo responder de forma inteligente a un comentario desubicado?

Las personas somos de una manera específica, a través de los años vamos mutando, vamos creciendo, vamos evolucionando pero conservamos nuestra esencia. Tratamos de ser mejores personas cada día pero esto no necesariamente le alcanza a las otras personas que nos rodean: estas pueden sentirse insatisfechas o disconformes con la forma en que nos desarrollamos a lo largo de nuestra vida. La realidad es que nunca podremos contentar a todo el mundo porque así como nosotros somos únicos e irrepetibles todos los demás lo son, entonces algo que a uno podría agradarle e incluso podría ser el motivo por el cual quisiera tenernos de amigo, de pareja, de aliado o de compañero, podría ser exactamente el mismo motivo por el cual otra persona no quisiera estar cerca nuestro. Los humanos somos seres complejos y todos tenemos deseos y preocupaciones propias. La mejor manera que tenemos de que esto se de equilibradamente es aprendiendo a  convivir de manera pacífica y con respeto.

En muchos casos sucede que cuando hacemos algo que a otra persona no le agrada se abre la comunicación. En esta, pueden darse diferentes formas: Por un lado la comunicación con respeto, con armonía, con calma, con escucha y con percepción en la cual las dos partes involucradas tienen interés por el tema en cuestión y tienen interés por la persona con la cual están intercambiando opiniones, en este caso se logra con éxito este encuentro y de  la comunicación sale algo positivo posiblemente para todos. Por otro lado, puede darse la comunicación de manera más conflictiva en la que la persona con la que intercambiamos opiniones no está de acuerdo con lo que pensamos o con lo que hacemos y nos agrede o nos dice algo para lastimarnos. En este último caso, ¿qué hacemos? Esta pregunta es grandiosa puesto que es difícil y no para todos funciona de la misma manera. Como hemos dicho antes, los humanos somos seres complejos y no somos todos de la misma forma ni reaccionamos de manera igual. Es por esto que hablaremos de ello: el punto difícil.

Nos encontramos pues en estos casos en los que las personas pueden decirnos algo que no nos agrada, algo que nos parece irrespetuoso, desubicado, falto de empatía, ridículo, lastimoso, entre otros. En estas situaciones, así como en todas, podemos reaccionar y responder. Tenemos diferentes formas de dar respuesta a un comentario mal intencionado y esto dependerá pura y exclusivamente de nuestro buen o mal genio, de nuestra tolerancia, de nuestra simpatía, astucia e inteligencia. Siempre que nos quieran dañar o nos quieran decir algo mal intencionado podremos enojarnos, angustiarnos, sentirnos tristes, llorar, gritar, pegar patadas al aire si se quiere, responder de la peor forma que se nos ocurra, pero, ¿esto nos lleva a algún lado? Bueno, la respuesta es clara y es no. Por el contrario la manea más productiva de responder a un comentario mal aventurado será con nuestra inteligencia y parsimonia. Esta nos podrá llevar a lugares mucho más felices, coherentes, racionales, virtuosos y evolucionados. 

Esta forma de responder a un comentario mal intencionado o falto de respeto tendrá que poner en juego varias cosas personales de nosotros: las vivencias, la experiencia, la tolerancia, el ego, la auto-superación, la seguridad, la valentía y mucho más. Pero no temas, todo esto lo tienes en tu interior y mucho más también. Por eso es tiempo de que cuando te enfrentes a esta situación recuerdes que eres poderoso, que eres sabio, que eres inteligente, que eres valiente y que eres todo lo que te propongas ser. Gracias a esta creencia y convicción sabrás ponerte frente a tu receptor y decir aquello que quieras decirle. Recuerda siempre tener respeto, pensar en la circunstancia en la que el otro está (su contexto, su circunstancia, sus vivencias) para que esto te lleve a no lastimarlo, es decir, a no devolverle con su misma moneda. Y también recuerda que siempre podrás enseñarle algo a la persona que tienes enfrente siendo de la manera que eres, tratando un comentario desubicado con inteligencia y tranquilidad quizá le estés enseñando al otro que no hace falta agredirse, que eso no te daña ni te aporta nada ni a ti ni a él.

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