7 señales de que das demasiado y recibes muy poco

La personalidad es algo que se va forjando con el tiempo, y así adquiere diferentes rasgos característicos que en ese tiempo se van agudizando y manifestando claramente.

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Uno de ellos, es esa clara manifestación que nos hace pensar en solucionar todo lo que acosa a los demás. Es un rasgo particular, que marca esa conducta de amplia generosidad o ese rasgo que nos hace estar alerta y dar al otro todo lo que podemos, como si tuviésemos superpoderes que podemos manejar cubriendo y dando soluciones a los que consideramos más expuestos. No lo podemos controlar, es algo innato.

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7 Señales que demuestran que damos demasiado.

A continuación daremos algunas señales muy claras que nos harán dar cuenta que estamos dando demasiado, y nos mantendrán alerta para sin perder este rasgo de gran humanidad, podemos frenarnos antes que esta característica pueda ser nociva porque nos podría provocar una carga fuerte que nos impida disfrutar de nuestra propia vida.

1 – Con tu ayuda notas que la otra persona se estanca en la vida:

Ten siempre presente que una ayuda desmedida o constante en el tiempo, puede ser nociva para el otro. Considera que lo estas coartando a que aprenda a desarrollar sus propias capacidades. Da la ayuda justa, pero con la inteligencia suficiente para que el otro también ayude en la búsqueda de sus propósitos.

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2 – No crees dependencia, que no sea una obligación a largo plazo:

Cuando la gente esta mal, y aparece esa mano generosa que le brinda ese apoyo para salir adelante en esa circunstancia, puede poner al otro en una situación cómoda, y hacer que ante cualquier adversidad requiera de ti para su solución. No lo permitas, la vida esta llena de inconvenientes y para crecer necesitamos encontrar los caminos que los solucionen nosotros mismos.

3 – Que lo tuyo no se transforme en una manutención permanente:

Nadie debe vivir a expensas tuya. Puedes poner tu hombro y dar una salida en algún momento, pero nunca se tiene que transformar en una constante. Cuando notas que el dar a esa persona no te hace bien, cuando sientas que la dependencia es absoluta, es el momento de dar un paso atrás, porque ya es hora que el otro haga su propio camino.

4 – Tu ayuda te afecta:

Cuando notes que las preocupaciones de los demás te abruman, llegas a la noche con un cansancio poco frecuente, que ya no encuentras soluciones a los problemas propios, es que las cosas no andan bien. Nunca expongas tu salud física o mental, estas dando demasiado y es hora de detenerte.

5 – Tu vida de relaciones se empieza a afectar:

Te dedicas tanto a solucionar y apoyar a otros, que desplazas tu propia vida, al extremo que tus propias relaciones comienzan a alejarse. Esto afecta directamente a tu vida social, gran condición para tu salud espiritual y de vida.

6 – Estar a un paso de transgredir normas para ayudar:

Engañar o mentir a los demás, para ayudar al otro no es el camino. Nunca ayudes al otro en desmedro o decepción de los demás. Nunca por proteger mantengas ocultos secretos muy graves o que dañen la moral de otras personas.

7 – Siempre sacrificas algo:

Un ejemplo claro es dejar de lado nuestra propia felicidad, para que el otro sea feliz. Para ayudar al otro ten presente que primero debes estar muy bien tanto física como emocionalmente, sino poca ayuda generarás.