La verdadera razón por la que perder un perro duele tanto como perder un ser querido

Que terrible es el momento en el que nos toca despedirnos de nuestras mascotas simplemente porque el tiempo transcurre y hace estragos en todos por igual.

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“Juntó las energías que le quedaban para venir a rendirse a mis brazos. Le di unas palmadas y pronuncié algunas palabras de afecto. Intentaba transmitirle mi calor pero su llama se apagaba poco a poco, notablemente. Esa misma medianoche pasó a mejor vida y hasta el momento no existe vez que la recuerde y no me ponga a llorar”. Así cuenta Florencia cómo vivió la pérdida de su gata “Mary” hace unos años y cómo el dolor todavía se hace sentir.

Muchas personas somos las que nos sentimos identificadas en situaciones como estas y tenemos bien en claro lo que significa tener que despedir a una mascota, un compañero, un amigo, mucho más que un animal.

Perder una mascota puede ser igual de doloroso que perder a un ser querido

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Un increíble compañero de vida

No importa qué ni cómo sea tu mascota jamás sentirá envidia ni celos ni te juzgará. Simplemente te querrá tal y como eres, de una manera en que pocos humanos podrían hacerlo.

Nuestras mascotas llega un momento en el que pasan a ser nuestros mejores amigos y parte verdadera de nuestra familia. Si has tenido mascota desde pequeño sabrás bien lo que se siente y sabrás que tu mascota jamás te abandonaría por nada del mundo.

Es por esta misma razón que cada si alguna vez has experimentado la muerte de una mascota sientes un vacío enorme, tan grande que en el momento crees no poder volver a recomponerte nunca más de la tragedia.

Afrontar lo que los demás no comprenden

“Es un animal, no un humano”. “No debes sentirte así de mal por un simple gato”. “Puedes comprar otro perro”. Algunas de las frases típicas que escuchas cuando muere tu mascota que lo único que hacen es dejarte un sabor más amargo aún.

Esto mismo fue lo que atravesó Valeria cuando le tocó enfrentar la perdida de su perro de 15 años de vida. “Cómo es que no ven la importancia de la muerte de mi perro. Compartí las 24 horas del día con el mis últimos 15 años de vida”.

Más de una vez nos encontramos con gente que no posee una total comprensión de lo que es tener que afrontar la muerte de una mascota. Y es que aquellos que jamás tuvieron la oportunidad de generar un vínculo tan especial con un animal jamás podrán entender lo que significa tener que decir adiós. Hasta podríamos decir que en ciertos casos dicho adiós es más doloroso que la despedida de una persona. El dolor es propio de cada alma y cada uno lo sentirá de manera distinta.

Y aunque nos cueste, siempre es importante hablar de este dolor.

Marina Von Allmen es veterinaria y ha asegurado que callar este tipo de circunstancias lo siempre nos hace peor, jamás terminamos de cerrar la etapa de duelo. Además asegura que las cosas que no decimos son las que nos terminan afectando de la peor manera posible en algún punto de nuestras vidas. No importa si sientes que no tienes a nadie con quien hablarlo, o que nadie realmente comprende lo que sientes. Siempre habrá alguien que pueda empatizar al respecto, desde amigos hasta un médico veterinario de confianza.

Son muchas las maneras de intentar explicar el estrecho vínculo que se puede crear entre un hombre y un animal. Una de ellas habla acerca de la falta de afecto, unión y sentido de la familia que hay en las sociedades de hoy en día y cómo la presencia de una mascota en la casa ayuda a remendar estos baches. De hecho, las familias que más hijos tienen son las que más mascotas poseen también.

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Otra forma de explicarlo puede ser centrándose en el cambio que hubo en la psicología de los animales de compañía. El paso del tiempo y la naturalización de la presencia de mascotas en la casa a derivado en un cambio genético por parte de estos animales y los ha convertido en seres más amables e ideales para generar vínculos afectivos con sus dueños.

¿Entonces pensaríamos que la solución es no generar un vínculo tan estrecho con nuestra mascota? Michel Fize se hace esta misma pregunta en su libro llamado “Gracias Will y hasta pronto” y explora los rincones de su respuesta contando como hizo frente a la muerte de su amigo labrador de tantos años y hablando acerca del lazo que él había creado con su bella mascota.

Atravesar una etapa de duelo

Ciertamente el duelo por la muerte de un animal es del todo comparable con la muerte de un ser humano querido. Etapas típicas de este proceso se hacen presentes: la negación, el enojo y demás. Lo importante es saber que no todos hacemos duelo de la misma manera y el proceso puede ser tranquilo o bien caótico y lleno de emociones vivas.

Repetidas veces el enojo que sentimos en este tipo de circunstancias podemos atribuirlo a la sensación de culpa aparente que nos deja la muerte de alguien cercano.

Quizás no poder haber estado ahí en sus últimos momentos o haber regañado a tu mascota horas antes de su fallecimiento. Son innumerables las razones que nos pueden hacer sentir falsos culpables de algo que no está en nuestras manos.

Allmen también desarrolla esta idea y habla acerca de lo natural que es sentir esto cuando nuestra mascota nos abandona y la importancia que tiene sentirlo. A su vez explica que los animales jamás sentirían rencor por esto pero son muchas las personas a las cuales saber esto no les hace ninguna diferencia.

Ofelia, por su parte, cuenta como dejó a su gato en la casa de sus padres por tener que hacer un viaje de negocios y lamentablemente lo pisaron cruzando la calle. Ella cuenta cómo en ese instante se sintió absolutamente culpable de lo que había pasado a su mascota, atribuyendo el accidente a un abandono por parte de ella hacia su amigo.

No tener la posibilidad de despedirse de alguien que está partiendo para siempre nos deja un gran lamento. Allmen explica que existen animales que desean estar acompañados en sus últimos momentos de vida pero a su vez hay mascotas que desean estar completamente solas cuando es el momento de partir. Por supuesto esto está ligado con la personalidad de cada mascota pero también con nuestras ganas de retener a una persona en nuestras vidas a toda costa.

Adoptar otra mascota

Son muchas las personas que luego de tener que atravesar el duelo de la muerte de una mascota deciden no volver a tener que pasar por algo así y por ende jamás volver a tener un animal de compañía.

Allmen explica que cualquier decisión es la correcta siempre y cuando tengamos claro que adoptar un nuevo animal no es esperar a que éste reemplace a nuestra anterior mascota ni tampoco tapar el vació que nos quedó. El verdadero tema está en tener una mascota condenada a jamás cumplir las expectativas de su dueño.

Volver a tener una mascota representa algo distinto para cada uno de nosotros y está estrechamente ligado con el proceso de muerte de nuestro anterior animal de compañía. Aquellos que vieron a su amigo librar batalla con alguna enfermedad y la desmejora en la salud del mismo fue progresiva comienzan su duelo mucho antes, sabiendo que tarde o temprano el momento vendrá, que los que enfrentan una muerte de su mascota espontánea como podría ser una accidente.

Lo importante, lo que más nos queda, es que una mascota no es meramente un animal sino un amigo incondicional al cual podemos amar igual o más que a una persona.

La partida de una mascota siempre será algo durísimo de atravesar pero lo importante es siempre recordar los momentos de felicidad vividos juntos y atesorar dichas experiencias en lo más profundo del corazón, ahí donde las mejores cosas quedan guardadas por siempre.

Déjanos un comentario y contanos: ¿Estás de acuerdo con que perder una mascota es tan doloroso como perder una persona? ¿Como se llamó la mascota más importarte de tu vida?