Voluntarios deciden cambiarle la vida a un perro callejero. Conocé su hermosa transformación.

En Junio del 2014, un equipo de peluqueros de perros fue a un refugio de perros en Tokyo. Acudieron al lugar por un llamado que recibieron preguntando si podían ayudar con un perro que había sido abandonado y rescatado de la calle. En el momento en el que llegaron al refugio, los peluqueros quedaron anonadados con lo que encontraron.

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El pelo de este perro había crecido de tal manera que resultaba imposible poder distinguir entre la cara y el cuerpo, inclusive resultaba intrincado reconocer la cara misma. Tenía le pelaje en condiciones deplorables, sucio y desprolijo, además de realmente largo. Nadie pudo estimar cuanto tiempo llevaba con el pelo de esta manera.

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Claramente este perro no recibía ningún tipo de cuidado por parte de su dueño, inclusive antes de abandonarlo.

En un comienzo, el can se encontraba con los nervios de punta cuando lo llevaron afuera para cortarle el pelo. Sin embargo, en cuestión de minutos entró en confianza y, por más de haber sufrido bastantes maltratos, no le costó relacionarle con los peluqueros y la gente del refugio.

Así comenzó la sesión de belleza. Como primer paso intentaron remover todo el pelo de la zona de su cara con una afeitadora eléctrica. Con extrema cautela, fueron encontrando las raíces de los pelos.

Una vez que esta gente logró remover la gran cantidad de pelo de su cabeza, descubrieron que en realidad este perro tenía un cuello bastante chico en tamaño.

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Luego siguieron recortando el pelo de su cara para pasar a la parte inferior de su cuerpo. Las rastas que se habían formado en el pelo eran tales que no pudieron seguir con la afeitadora eléctrica y tuvieron que recurrir a las viejas y famosas tijeras. Sin embargo no eran tijeras comunes, sino para cortar ramas de árboles. Fueron removiendo el pelaje suavemente y con muco cuidado.


Resultó una tarea bastante difícil para los peluqueros caninos, quienes trabajaron durante varias horas intentando mojar le pelo de este perro a la vez que lo cortaban para poder remover la suciedad y tierra que se veían en cada corte.

Este perrito está fascinado con su nueva imagen, se saco realmente mucho peso de encima y ahora no puede dejar de jugar ni un instante. Al tiempo lo nombraron Ginta (“Chico de plata” en japonés), debido al color de su pelo.

Ginta tuvo que soportar un largo período de abandono y desolación, dejado de lado por un dueño que claramente no cumplió con las responsabilidades necesarias para hacerse cargo de un perro. Es verdaderamente repudiable que los animales tengan que sufrir por culpa de sus dueños irresponsables. Desafortunadamente, todavía hay mucha gente que ignora esto y por ende muchos animales abandonados por las calles.

Un mundo positivo se construye con gente como esta. Gente que lucha por la vida de los mas desprotegidos. Realmente emocionante la actitud de estos voluntarios, el mundo debe conocerlos.